Reseña: Soy fan - Sheena Patel

Soy Fan

Género: contemporánea

Temas: obsesión, sexo, relaciones afectivas actuales, crítica a la sociedad, desigualdad de clases


Esta novela llegó a mí por recomendación de un episodio de Punzadas Sonoras, un podcast sobre filosofía y literatura. En cuanto hablaron de ella, mencionando la obsesión, supe que tenía que leer este libro por el tema que trata, tan... ¿polémico? Polémico no es la palabra. Tal vez lo sea actual, vergonzoso y al mismo tiempo inentendible. La obsesión afectiva es algo que le ocurre a mucha gente (me atrevería a decir que a muchas mujeres, y más después de esta lectura), y al mismo tiempo, a muy poca. En el día a día, encuentro gente que entiende este concepto y lo padece o lo ha padecido, como una enfermedad, pero también a muchas personas que se llevan las manos a la cabeza y son incapaces de entender cómo alguien puede rozar la locura de una manera tan abierta, tan fácil, tan accesible.

En esta novela, la protagonista es una chica normal, de unos treinta años, clase media, trabajo precario, hija de inmigrantes, pareja estable. Está obsesionada con un hombre más mayor, un artista famoso al que ha conocido por asuntos de trabajo y con el que está teniendo un affair. También está obsesionada con otra amante de éste a la que parece desear más que a ella: una influencer famosa, rica, blanca, que sube toda su vida a redes sociales.

En capítulos cortos y desordenados, la protagonista cuenta cómo llegó a conocer a este hombre, cómo comenzó a acostarse con él de una manera casi anecdótica y cómo, años después no "logra" que éste la elija entre todas las mujeres con las que está. Y es que uno de los grandes temas de esta novela es la necesidad de validez y reconocimiento masculino que muchas mujeres necesitan por aprendizaje de la infancia. Desde niñas, la sociedad nos enseña que nuestro objetivo en la vida es terminar con una pareja romántica, incluso aunque no nos centremos en ello, incluso aunque tengamos hobbies, trabajos que nos hacen independientes en lo económico, una vida amistosa plena: de fondo, siempre orbita encontrar una pareja, poner la guinda al pastel de la juventud antes de pasar a la adultez. Si alguna no lo consigue pasada cierta edad se ve (y se siente) como un fracaso, por mucho que cada día se luche más porque esa idea cambie. Todo este tipo de relatos parecen inocentes, pero calan en nuestra educación y hace que muchas mujeres persigan a hombres casi más por la cabezonería de sentirse elegidas, validadas, vistas, queridas, que por el verdadero deseo que puedan sentir hacia ellos. De ahí se genera, fácilmente, una obsesión.

"El tiempo de los hombres se considera ilimitado. El hombre con el que quiero estar no tiene un periodo de vida útil como lo tengo yo, no hay precipicio, puede otear el horizonte perfectamente. Yo debo tener una vida a mis espaldas antes de cumplir los treinta, con treinta y cinco se me juzgará como vieja, él en cambio tiene la capacidad de rehacer su vida a la edad que le dé la gana. [...] Hace perder el tiempo a las mujeres, lo que para mí es el crimen más infame que comete, siendo el segundo su falta de remordimiento".

En cuanto a la seguridad y el amor propio, son conceptos frágiles. No todo el mundo tiene las mismas debilidades, pero es fácil que una persona que deposita su "validez" en ojos ajenos la pueda perder muy rápido. Además, vuelvo a la ficción que nos han enseñado desde pequeñas: en el amor, se persiste. Solo existe una media naranja, una persona en el mundo a la que nos conecta el hilo rojo del destino. Entonces, cuando queremos a alguien es más difícil abandonar si consideramos que estamos perdiendo al amor de nuestra vida, al hombre único e inigualable y, que si lo dejamos ir, nadie nos querrá nunca. De nuevo, si nuestra media naranja no nos elige... algo hemos hecho mal. Algo está roto dentro de nosotras. Algo tenemos que cambiar (¿y no será que no es nuestra media naranja?). Empieza el amoldamiento, esa actitud autodestructiva que se impone como castigo por no ser "la mujer que él quiere". En la novela, la protagonista estudia las redes sociales de las mujeres con las que sale y se pregunta qué tienen ellas, por qué las quiere más, por qué las elige antes. El odio crece dentro de ella, también el dolor y la desesperación, sobre todo cuando se junta con la incapacidad emocional de él, que no se corta un pelo en hablarle de otras, en prometerle la luna para después desaparecer siete meses o en darle mil señales confusas. Ella siente que está compitiendo por su amor y, en esta competición, se pierde a ella misma y pierde los papeles con el resto de sus círculos. Ella se trata de forma autodestructiva, con poco amor, y es como acaba tratando a su pareja, a sus amigos, a sus padres.

"Estamos todas inmersas en un proceso colectivo de autolesión que consiste en tratar de amarlo e intentar que él nos ame". 

La protagonista es un personaje que como lectora puede parecer insufrible y odioso, pero a mí también me ha despertado mucha pena y me ha puesto incómoda. Es inevitable preguntarse "¿Por qué no deja al hombre, si está sufriendo? ¿Por qué se hace esto a sí misma?", pero también lo es empatizar y analizar comportamientos propios en relaciones pasadas. ¿Y no nos ha pasado a todas, o a alguna amiga, alguna vez, aunque sea a un nivel no tan extremo? A veces nos abandonamos cuando la persona que queremos no nos ve como alguien valioso en sus vidas. Sin querer, dejamos que ellos midan nuestra valía y nos esforzamos en cambiar para gustarles, cosa que no tiene sentido y no debería ocurrir nunca: el amor y la amistad no funcionan así.

"Considero mi relación con él en términos capitalistas, como si estuviese invirtiendo en bolsa. Tiro cantidades absurdas de dinero porque ya he perdido tanto que un poco más me da igual. Se me deben beneficios, crecimiento, alguna clase de recompensa, porque he dado muchísimo, soy una inversora precoz, merezco una retribución a cambio de mi lealtad. ¿En qué momento obtendré rendimientos de mi inversión? [...] Hay algo en lo más profundo de mi ser que empieza a distorsionarse ante el temor de una bancarrota inminente, se afea y se desfigura cada vez que doy una palmada en la mesa y reclamo con un bramido lo que considero que es mío".

Las redes sociales, además, hacen todo mucho más autodestructivo: hay demasiada información de todos en internet y, al mismo tiempo, todos estamos expuestos. Olvidar y centrarse en una misma es difícil cuando tienes a un clic toda la información que supone tu obsesión.

"Me pregunto cómo será tener a tantas mujeres revoloteando a su alrededor, llorando o cabreadas, o mandándole fotos guarras para animarlo a volver con ellas, o tomándoselo con calma porque acaban de empezar, y todas en registros emocionales distintos y en husos horarios distintos".

Por otro lado, la novela aprovecha para criticar tanto al patriarcado como al racismo y al clasismo

Se ve en los comportamientos de él que no tiene ninguna prisa por asentarse (aunque insiste a lo largo de la novela en que quiere tener hijos, como si no fuera algo que requiera de planificación, confianza, fidelidad, responsabilidad, etc), no quiere nada romántico, no piensa que el sexo sea de las cosas más importantes de su vida (a pesar de tener más de tres parejas sexuales). Se remarca cómo en lo profesional actúa como un padre, mientras que en las relaciones con mujeres se convierte en un niño, totalmente incapaz de tomar decisiones sobre sus emociones, de empatizar o adoptar responsabilidades. El problema es que este tipo de comportamiento se le permite a los hombres, pero muy rara vez a las mujeres (biológicamente necesitan tener hijos a una edad, por ejemplo. Suelen ser educadas para cuidar de otros, no a la inversa y, por supuesto, no se les educa para "elegir", sino para "ser elegidas"). Por tanto, aunque existen casos y casos en ambos géneros, este libro pone de manifiesto esta realidad de muchas mujeres en sus relaciones con hombres.

Como decía anteriormente, la protagonista es hija de inmigrantes y tiene trabajos precarios. Por supuesto, nunca va a poder compararse con una mujer blanca, famosa y rica, ni va a llegar a ser tratada con igualdad por el hombre que desea. Ella nunca se va a permitir los objetos, la comida, la ropa, los viajes de las amantes del hombre, así que su envidia será infinita. El hombre la infantiliza, la utiliza para transmitir una determinada imagen ante el mundo. El afecto se convierte en una relación de poder, en este caso más que nunca.

"Tardo mucho tiempo en darme cuenta de que cuando el hombre con el que quiero estar me dice que le gusta dejarse ver conmigo en público se refiere a que le encanta lo que mi color de piel les revela a los demás sobre él".

En conclusión, es un libro incómodo y un poco excéntrico que no deja indiferente. A mí me ha parecido un libro muy actual sobre los conflictos que, tanto por el panorama contemporáneo como por los problemas arrastrados desde siempre, surgen en las generaciones presentes. Además, la estructura en capítulos cortos, escenas, pensamientos y divagaciones hace que, a pesar del malestar que genera, no se pueda parar de leer.

Un abrazo gigante,

Laura

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